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martes, 5 de julio de 2016

Una asombrosa excursión de Zamba

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Pueblos originarios

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Más información...

www.bicentenario2016.gob.ar/contenidos/66/historia

Bicentenario de la Independencia: 9 de julio de 1816

9 DE JULIO... PARA LEER Y PENSAR SOBRE NUESTRA INDEPENDENCIA

9 DE JULIO DE 1816
DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA
  • 24 de marzo de 1816: El congreso inicia sus sesiones. El presidente del Congreso era Pedro Medrano, representante porteño, quien pronunció un discurso de apertura. Los diputados resolvieron que la presidencia del Congreso fuera desempeñada por todos y cada uno de ellos en forma rotativa, debiendo ser acompañados siempre por dos secretarios.
Desde el primer momento, el congreso tuvo problemas: los diputados tardaban en llegar a Tucumán, el ejército había sido derrotado en Sipe-Sipe y se encontraba disperso y, Rondeau que era el jefe de ese ejército, estaba en  guerra contra Martín de Güemes.
Además, el director supremo Alvarez Thomas había renunciado y había sido reemplazado en forma provisoria  por Antonio González Balcarce (17 de abril de 1816).
Ante esa situación, los diputados tuvieron que tomar urgentes medidas: elegir un nuevo director supremo. El  3 de mayo de 1816 designaron casi por unanimidad al diputado por San Luis, Juan Martín de Pueyrredón. Pero este flamante director supremo no pudo viajar inmediatamente a Buenos Aires, primero tuvo que pasar por Salta para solucionar una situación difícil por la que pasaba esa provincia y luego por Córdoba donde se entrevistó con el General San Martín para convenir los detalles de la campaña que lograría la independencia de Chile y Perú.
San Martín, por entonces gobernador de Cuyo, enviaba cartas a los congresales. En una de ellas les decía: " ¡Hasta cuando tenemos que esperar para declara nuestra independencia! ¿No les parece a ustedes una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener bandera y escarapela y hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree que dependemos? (...) Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos vasallos (...) ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas..."

9 de julio de 1816: La propuesta que leyó el secretario Juan José Paso fue seguida de la aclamación de todos los diputados. No hubo votación, todos de pie, entre vítores y aplausos, dijeron que sí, que querían que "las Provincias Unidas fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli". Luego cada uno de los veintinueve  diputados confirmó individualmente su voto, y se redactó el Acta que contiene la Declaración de la independencia.

  

  • Diez días después el diputado Medrano propuso completar la Declaración con un agregado que se aceptó: (que) "las Provincias Unidas fuesen una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli, y toda otra dominación extrajera..." Y entonces sí las Provincias Unidas fueron una nueva nación, libre e independiente.
UN DATO: cuando se firmó el acta de la independencia se mandaron a imprimir 3000 ejemplares, de los cuales 1500 se hicieron en castellano, 1000 en quechua y 500 en aymará.


ACTA DE LA INDEPENDENCIA DE LAS PROVINCIAS UNIDAS EN SUD-AMERICA
En la benemérita y muy digna Ciudad de San Miguel del Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos dieciséis: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado, objeto de la independencia de los Pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los Representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, Pueblos representados y posteridad; a su término fueron preguntados:
¿Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?
Aclamaron primero llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del País, fijando en su virtud la determinación siguiente:
Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo del seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama.
Comuníquese a quienes corresponda para su publicación y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.
Dada en la Sala de Sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros Diputados Secretarios.
Francisco Narciso de Laprida, Diputado por San Juan, Presidente
Mariano Boedo, Vice Presidente, Diputado por Salta
Dr. Antonio Sáenz, Diputado por Buenos Aires
Dr. José Darragueira, Diputado por Buenos Aires
Fray Cayetano José Rodríguez, Diputado por Buenos Aires
Dr. Pedro Medrano, Diputado por Buenos Aires
Dr. Manuel Antonio Acevedo, Diputado por Catamarca
Dr. José Ignacio de Gorriti, Diputado por Salta
Dr. José Andrés Pacheco de Melo, Diputado por Chibchas
Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, Diputado por la Ciudad de Jujuy y su territorio
Eduardo Pérez Bulnes, Diputado por Córdoba
Tomás Godoy Cruz, Diputado por Mendoza
Dr. Pedro Miguel Aráoz, Diputado por la Capital del Tucumán
Dr. Esteban Agustín Gazcón, Diputado por la Provincia de Buenos Aires
Pedro Francisco de Uriarte, Diputado por Santiago del Estero
Pedro León Gallo, Diputado de Santiago del Estero
Pedro Ignacio Rivera, Diputado de Mizque
Dr. Mariano Sánchez de Loria, Diputado por Charcas
Dr. José Severo Malabia, Diputado por Charcas
Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, Diputado por La Rioja
Licenciado Gerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera, Diputado por Córdoba
Dr. José Colombres, Diputado por Catamarca
Dr. José Ignacio Thames, Diputado por Tucumán
Fray Justo de Santa María de Oro, Diputado por San Juan
José Antonio Cabrera, Diputado por Córdoba
Dr. Juan Agustín Maza, Diputado por Mendoza
Tomás Manuel de Anchorena, Diputado de Buenos Aires
José Mariano Serrano, Diputado por Charcas, Secretario
Juan José Paso, Diputado por Buenos Aires, Secretario.
¿COMO VIAJARON LOS DIPUTADOS HASTA TUCUMÁN?
Para llegar a Tucumán desde sus respectivas provincias los diputados tardaron entre 25 y 50 días, recorriendo malos pero largos caminos en los medios de transportes de la época. A saber:


LA GALERA: Era el medio de transporte más rápido y confortable, pero también el más costoso. Para viajar de Buenos Aires a Tucumán tardaba aproximadamente 25 días. Podía llevar hasta 10 pasajeros, pero no transportaba mercadería. Para comodidad de los ocupantes por dentro estaba acolchada y tenía bolsillos para que se pudieran guardar los objetos personales de los pasajeros. Era tirada por cuatro caballos conducidos por un experto en caminos al que llamaban postillón.


LA CARRETA: Eran grandes carros de madera que se utilizaban para transportar mercaderías y pasajeros. Eran tiradas por caballos o bueyes y generalmente iban en caravana. Tardaban 40 ó 50 días en recorrer el trayecto entre Buenos Aires y Tucumán.


LA SOPANDA: Era el medio de transporte más confortable, ya que la caja sobre la que viajaban los pasajeros tenía un precario sistema de amortiguación formado por correas de cuero que amortiguaban los saltos del camino. Generalmente era tirada por una yunta de caballos.

LA TROPA: Cuando había que hacer viajes largos generalmente se organizaban grupos de carretas que eran escoltadas por peones. El capataz era el jefe de viaje y él decidía los lugares adecuados para hacer un alto en el camino.  Como los viajes eran largos se llevaban animales para recambio. Para llegar de Buenos Aires a Tucumán se tardaba entre dos y tres meses. La tropa llevaba pasajeros y correspondencia.
LAS POSTAS: A lo largo del camino había postas que eran los lugares donde se detenían los medios de transporte y bajaban los viajeros. No eran más que ranchos de adobe con techos de paja. Allí se descansaba y se conseguían los alimentos para los pasajeros, además de hacer el recambio de caballos.


LA CASA HISTÓRICA DE TUCUMÁN
En 1816, ante la necesidad de contar con un local para las sesiones del Congreso que se reuniría en Tucumán, se optó por la Casa de Doña Francisca Bazán de Laguna. La tradición afirma que Da. Francisca prestó la casa para las sesiones, pero investigaciones posteriores consideran, acertadamente, que el Estado Provincial dispuso usarla, ya que gran parte de la Casa estaba alquilada para la Caja General y Aduana de la Provincia.

La Casa de Tucumán (hoy)
En 1874 el Gobierno Nacional le compró la casa a sus dueños por 200.000 pesos. Y fue el Presidente Nicolás Avellaneda, que era oriundo de la provincia de Tucumán, quien por decreto del Poder Ejecutivo Nacional adquirió la Casa para el Estado, con la expresa recomendación de que se conservara el "antiguo y venerable salón". En realidad la casa estaba en muy mal estado y el Gobierno decidió demoler el frente original y las habitaciones del ala derecha del primer patio, dejando intacto el Salón de la Jura y las habitaciones donde funcionaban el Correo y el Juzgado. Los trabajos le dieron a la casa una fachada “neoclásica”.